La concepción eurocentrista, religiosa y familistica que tiene el derecho del concepto de pareja, expareja y otras relaciones

LA PROBLEMÁTICA

La protección jurídica de las violencias originadas o derivadas de las relaciones de pareja, expareja u otro tipo de relaciones presentan algunas dificultades a raíz de la consagración normativa actual. Ello obedece a motivos como:

  • La configuración tradicional del concepto de familia y de pareja permea la forma en que se interpreta y se aplican las leyes, excluyendo en este ámbito de protección aquellas que son producidas por las exparejas o dentro de relaciones equivalentes.
  • Aunque existen normas que podrían interpretarse de manera hermenéutica para la protección de las violencias huérfanas, los operadores jurídicos optan por no hacer uso del principio de integración, lo que genera mayor impunidad.
  • La desarticulación institucional y la poca eficacia de las normas vigentes están llevando a una crisis humanitaria por la violencia ocasionada contra las mujeres.

Con respecto al primer elemento, es importante resaltar que las configuraciones de las familias y las parejas han cambiado vertiginosamente, en especial desde la segunda mitad del siglo XX, situación observada para el caso de Medellín por el historiador Juan Carlos Jurado (2003). En el mundo contemporáneo se construyen nuevos relacionamientos de pareja con denominaciones diversas como las parejas abiertas, las parejas semiadosadas, los amores líquidos (Bauman, 2005), el poliamor, los amores contingentes no ocultados, la conyugalidad sin cohabitación, la vida de pareja sin convivencia, los semiinternos. En estas relaciones persiste la pretensión de formar una pareja aunque de “tiempo parcial”, es decir sin vínculo legal, sin cohabitación, sin la exigencia de exclusividad sexual, con separación de bienes materiales y círculos afectivos. De igual forma estas parejas llegan a acuerdos explícitos o no en los que se pueden combinar algunas de estas características “transgresoras” de las adjudicadas a las parejas conyugales tradicionales.

También se habla de monogamia sucesiva, es decir parejas exclusivas pero que se establecen a corto plazo y que se van “reemplazando” en espera de que cada vez la situación sea mejor. Estos cambios tienen que ver con la mayor longevidad actual de la humanidad y con los cambios en las relaciones de género (Ariza Sosa, 2012). Por supuesto, a veces estas parejas tienen hijos (Zuñiga Zenteno, 2009). Los conflictos entre las personas que han establecido estas relaciones de pareja “alternativas” no cesan automáticamente por el hecho de la no convivencia o de no ajustarse enteramente a las formas tradicionales de pareja conyugal y familia nuclear. Muchos de estos conflictos devienen en violencia de tipo físico, psicológico, sexual y económico e incluso en feminicidios íntimos de pareja, suicidios inducidos y en homicidios-suicidios, esto es cuando el agresor mata a su pareja y luego se suicida (González Ortiz, 2009). En ocasiones también mata a sus hijas e hijos o a familiares cercanos a la mujer que intentan defenderla.

La segunda razón de ineficacia de protección a estas violencias, se deriva de los vacíos normativos existentes. Usualmente las violencias de pareja son intervenidas en el marco legal de la violencia intrafamiliar que está regulado por la Ley 294 de 1996 y en el mejor de los casos integrando parte de lo estipulado en la Ley 1257 de 2008. El problema aparece cuando la violencia es ejercida por la expareja o en otro tipo de relaciones equivalentes a la pareja. En estos eventos es cuando resulta útil el concepto o configuración de las parejas en la contemporaneidad y de allí, lo que puede entenderse como exparejas con el fin de que las normas se adecuen a la realidad y se tomen las medidas jurídicas necesarias para proteger de manera efectiva las mujeres víctimas de este tipo de violencias. La no regulación expresa de este tipo de sujetos pasivos de protección, puede llevar a la impunidad total por una inadecuada interpretación normativa. Tal es el caso de la Sentencia SP8064-2017. – Radicado 48047 expedida por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia el 7 de junio de 2017, donde se tipifica una violencia de expareja bajo el tipo penal de lesiones personales y no de violencia intrafamiliar, trayendo como consecuencia la necesaria conciliación y la imposibilidad de acudir a una Comisaría de Familia en forma más expedita para la solicitud de medidas de protección, además de invisibilizar el contexto bajo el cual se han dado este tipo de violencias. Es necesario integrar a esta discusión jurídica otras disciplinas en los conceptos alrededor de pareja y expareja, lo cual posibilitará un abordaje desde lo teórico, lo clínico, lo político y lo jurídico.

Finalmente, la desarticulación institucional y la poca eficacia de las normas vigentes están llevando a una crisis humanitaria por la violencia ocasionada contra las mujeres. Según el número de casos de violencia de pareja presentados en la ciudad donde la mayoría de las afectadas son mujeres (con un promedio anual de denunciantes mujeres de un 83% sin contar el subregistro), la inadecuada intervención por parte de las entidades competentes, la naturalización de la problemática y su incidencia en la afectación de la salud pública, recrudecen la situación y generan un contexto de crisis humanitaria de emergencia.

Bajo este panorama, la Alianza se orienta a producir conocimiento que sustente la declaratoria de crisis humanitaria de emergencia por la inadecuada atención de la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja, expareja y otro tipo de relaciones en Medellín, figura que encuentra su sustento en el mecanismo jurídico de declaración de “estado de cosas inconstitucional” y resulta novedosa en el contexto local. Todo ello supone:

  • Evidenciar porque la violencia intrafamiliar implica una numerosa, sistemática y masiva vulneración de derechos fundamentales, especialmente de las mujeres, quienes representan el mayor porcentaje de víctimas.
  • Dar cuenta de que las políticas, medidas administrativas y judiciales son insuficientes e ineficaces para mitigar la crisis y evitar más vulneraciones.
  • Promover un debate judicial sobre el tema, mediante el cual se adopten órdenes con un plazo razonable y perentorio, dirigidas a las diferentes autoridades competentes, buscando que se articulen y adopten las medidas necesarias para superar la crisis.
  • Elaborar un proyecto de ley que permita la protección de las víctimas de exparejas y de otro tipo de relaciones equivalentes.

Además, se debe tener en cuenta que en los procesos de posconflicto, es posible el aumento de este tipo de violencias, por la reintegración de los guerreros a sus hogares.

LITIGIO ESTRATÉGICO E INCIDENCIA POLÍTICA

LITIGIO ESTRATÉGICO / REFERENTE TEÓRICO Y CONCEPTUAL